Mensaje a la comunidad

 

 

Un año legislativo intenso

 

Estamos frente a una etapa que legislativamente ingresa en su tramo final. Esto claro, desde el punto de vista estrictamente formal, ya que el periodo de sesiones Ordinarias, finaliza anualmente el 30 de noviembre de cada año.

 

Nuestra tradición sin embargo, marca una continuidad de tareas que jamás se agotó en los tiempos establecidos desde lo normativo. El vecino exige una atención que es constante, y acá hemos estado siempre más allá de los plazos.

 

Como legislador, finalizó el 10 de diciembre mi mandato, pero gracias a la confianza que me ha sido renovada en pasado 28 de junio, comienzo una nueva etapa que me pondrá en la responsabilidad de sostener mi banca cuatro años más.

 

Es ésta etapa propicia entonces para acercar un pequeño balance, que creo fundamental comenzar abordando desde un tema que ha resultado particularmente sensible a la comunidad toda: la inseguridad.

 

A instancias de un proyecto que presenté en abril de éste año, rige en Quilmes la Emergencia en Seguridad Pública. Esto que tal vez el vecino crea no sentir en un efecto concreto en sus angustias diarias, ha servido para el desarrollo de un trabajo particular, llevado adelante por una Comisión Especial interdisciplinaria, que nos ha permitido a los legisladores y funcionarios, desarrollar una mirada amplia sobre un tema en el que se pierden vidas, casi a diario.

 

De esos ricos debates, del que participaron funcionarios judiciales, policiales, foristas, vecinos, psicólogos y el Defensor del Pueblo; y más allá de la mirada en la que cada uno haya querido hacer foco, pudimos comprende que el conflicto central de nuestra comunidad está íntimamente vinculado a la tragedia social de la droga.

 

Una desgracia que por cierto, no ha caído del más allá, sino que ha sido generada por la ausencia de políticas públicas activas en materia de prevención y asistencia, pero centralmente, de represión del delito que la alimenta.

 

El adicto no es un delincuente, sino una víctima; pero ésta no es la calificación que le cabe a quienes trafican y comercian con su enfermedad. De éstos verdaderos asesinos sociales es preciso ocuparse.

 

Es así que, desintegradas las confianzas públicas en los estamentos que deberían ser el foco de control y represión de éstos delitos, nos pareció necesario repensar la solución en otros términos.

 

El control ciudadano es central cuando se perciben desvíos en el cumplimiento de las responsabilidades políticas. Pero claro, el temor, se ha instalado en éste tema como una variable central.

Fue entonces necesario empezar por allí.

 

Soy autor de un proyecto que ha tenido acompañamiento de mis pares, mediante el cual se ha creado una línea de denuncia anónima y gratuita, que todo vecino podrá utilizar para denunciar cualquier hecho de venta de drogas del que sea o haya sido testigo.

 

Lo diferencial de la propuesta que elaboré e impulsé, radica en el rol de “agente recepcionador” que deberá asumir el estado municipal, que tomará la denuncia sin posibilidades de solicitar datos que identifiquen al denunciante.

 

Este paso, se completará con la derivación que, desde el municipio, se hará a las autoridades policiales; instancia de la que quedará registro escrito, y que, trimestralmente, deberá remitirse al Cuerpo que integro.

 

Este “pacto ciudadano”, nos permitirá proteger al vecino, pero también, controlar la recurrencia de denuncias que señalen lugares específicos en los que se haya visto venta de drogas. Entendemos que esto, significará un duro golpe para las cadenas de impunidad que es evidente existen en la materia.

 

Para ello claro, es evidente la necesidad de compromiso activo por parte del Departamento Ejecutivo municipal,  de cuyos resortes dependerá el correcto funcionamiento de las instancias iniciales de la cadena.

 

Estamos convencidos que, aún siendo ésta una iniciativa desarrollada dentro de mi condición de legislador votado por una fuerza de actual oposición, hay metas sociales en las que todos estamos alineados, porque allí se está yendo la vida de nuestros jóvenes, y alimentándose una cadena de violencia sobre la que es preciso actuar en forma inmediata.

 

  

                                                                        Concejal Mario Sahagún